
No se trata de elegir un Presidente: Se trata de encarar una transición política compleja – José Luis Gálvez Vera
Bolivia atraviesa un proceso de transición multidimensional y multifactorial que abarca la reconfiguración de los campos político, económico y social, así como los equilibrios regionales. El agotamiento del ciclo extractivo gasífero, la crisis de la hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), la promesa incumplida de la plurinacionalidad y autonomía y la irrupción de nuevos sujetos sociales, generan un escenario donde la incertidumbre es la regla. La hegemonía del MAS colapsó porque sus fundamentos materiales y organizativos se erosionaron; esa salida exige recomposición de coaliciones, redefinición de legitimidades y nuevas reglas de juego aceptadas por los principales actores que quedan. A partir de un andamiaje teórico que combina institucionalismo histórico (North, Polanyi), teoría de transiciones democráticas (O’Donnell, Schmitter, Huntington), gobernanza multinivel y plurinacionalidad (Ostrom, Boaventura de Sousa Santos) y teoría de movimientos sociales y hegemonía (Touraine, Tarrow, Laclau y Mouffe), el ensayo analiza cómo se entrelazan estas dimensiones en la política boliviana actual. Se identifican además cinco factores transversales que condicionan el desenlace (separación de poderes, descentralización, gobernabilidad fragmentada, hegemonía en pactos y discrepancia entre expectativas sociales y economía quebrada). En ese marco se plantea que la dimensión político-electoral de la transición boliviana se explica como renegociación de pactos bajo restricciones económicas nuevas, en un contexto de incertidumbre estratégica donde reglas y árbitros se vuelven objeto de disputa. Se sostiene que esto precipita el paso desde una hegemonía hacia un pluralismo volátil con contención y riesgo de desorden si las instituciones no absorben la movilización. Se concluye que la transición no es sólo un cambio de gobierno, sino una disputa por el modelo de Estado, de desarrollo y de nación.
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